Manual de supervivencia

Hay momentos en el que las circunstancias de nuestra vida nos instan al cambio.

Aunque no seamos conscientes, un montón de pequeñas y molestas situaciones tales como el pinchazo de  una rueda del coche sumado a un catarro nada oportuno y una factura inesperada del calentador que casualmente se ha estropeado, hacen que todo se torne pesado, denso y con sensación de que sin lugar a dudas algo está cambiando en nuestra vida.

Este tipo de concatenación de circunstancias advierten de un proceso de cierre en tu vida, que de ser lento e inadvertido, un buen día se declara como un verdadero torrente de cambio con sabor agrio porque no nos sentimos con fuerza para el siguiente paso.

Lo mejor de sentir estos momentos  es el consabido y maravilloso amanecer que viene inmediatamente después del término de  esta fase.

Surge una nueva etapa, un nuevo tiempo en el que todo el escenario se renueva trayéndonos nuevos proyectos, nuevas personas y el olor de todo es fresco y nuevo como el primer día de colegio.

Si te encuentras en uno de estos momentos, la calma es indispensable, y ser consciente de que una vez que atravesemos el túnel un amanecer maravilloso está a punto de venir junto con un salto en nuestra evolución personal.

Pronto veremos cómo el escenario de nuestra vida va cambiando poco a poco en una nueva dirección.