Tomar decisiones es complicado si no intentamos cambiar.

La vida es un juego de decisiones constantes grandes y pequeñas cuyo objetivo es nuestra evolución personal a todos los niveles.

Cuando se nos presenta una toma de decisiones  importante,se nos pone a prueba nuestra confianza en nosotros mismos ya que decidir significar dejar atrás una de las opciones.

Tomar una decisión puede conllevar ansiedad  por la duda y el temor a no elegir adecuadamente asumiendo las consecuencias de lo que pueda pasar.

En conclusión: ¿Por qué tomar una decisión es tan difícil?

Por la renunciación, la ansiedad y la culpa que acompaña a las decisiones.

Sin embargo, tomar una decisión es liberador desde todos los puntos de vista. Es una manera de crecer, madurar y evolucionar confiando en uno mismo, asumiendo el dejar atrás una de las opciones que por lo general pertenecen a situaciones, personas o cosas que debemos dejar atrás o cambiar nuestra manera de tratarlos.

En cualquier caso, conocerse es un paso fundamental para que la toma de decisiones deje de ser traumática y cree angustia y temor. Saber quién eres, cómo funcionas los porqués de todo lo que se te repite, cuál es tu propósito de vida hace que la toma de decisiones sea un proceso que nos ayuda a crecer, evolucionar, y ser más felices  enfocando esas decisiones a construir el futuro que deseas.

No hay un manual de instrucciones para tomar siempre la decisión correcta y tampoco se trata de eso, sino de aprender y evolucionar, saber quiénes somos y qué queremos en realidad.

Crear nuestro futuro asumiendo y decidiendo desde nuestra libertad personal y disfrutando de cada paso, tomando como un reto todo lo que se nos presente en el camino disfrutando del mismo, sabiendo que cada reto que se presente está simplemente para superarlo y evolucionar a todos los niveles.